Ser autónomo no siempre implica pagar la cuota mensual a la Seguridad Social. Aunque suele ser una obligación, existen excepciones. En algunos casos, esta cuota puede estar bonificada al 100%. Esto permite a los trabajadores por cuenta propia evitar ese gasto en momentos clave.
Por ejemplo, durante una baja por maternidad, paternidad, adopción o acogida, no se paga la cuota durante un máximo de 16 semanas. También aplica para mujeres en riesgo por embarazo o lactancia.
Además, si un autónomo cuida de hijos menores de 12 años o de familiares dependientes, puede obtener una bonificación. Para ello, debe contratar a alguien al menos tres meses. Si la contratación es a jornada completa, la bonificación es total durante un año en contingencias comunes. En caso de ser a tiempo parcial, la bonificación es del 50%.
Por otro lado, los autónomos mayores de 65 años que hayan cotizado al menos 36 años y seis meses están exentos de pagar la cuota. Sin embargo, deben seguir aportando un pequeño porcentaje por contingencias.
Finalmente, se está evaluando una bonificación del 100% para quienes estén de baja médica por incapacidad temporal. Por tanto, conocer estas ayudas permite ahorrar y ejercer los derechos disponibles sin asumir costes innecesarios.
Te recomendamos la siguiente noticia sobre: España retira 53.000 pisos turísticos ilegales para destinarlos a alquiler permanente
