El mercado inmobiliario español vive un nuevo auge impulsado por los jóvenes. Cada vez más personas menores de 40 años logran comprar vivienda, algo que parecía imposible hace pocos años. Esto ocurre gracias a la ayuda económica de las familias, que transfieren parte de sus ahorros para facilitar la entrada del piso. Además, el alto coste del alquiler y la falta de oferta empujan a muchos jóvenes a hipotecarse. En ciudades como Barcelona ya se observa un aumento claro de préstamos entre particulares para adquirir vivienda.
Una situación distinta a la de 2007
A diferencia de 2007, los expertos descartan que haya una nueva burbuja inmobiliaria. La banca actúa con más prudencia, concede menos créditos y mantiene un sistema financiero estable. En 2025 se prevé un crédito hipotecario de unos 85.000 millones de euros, casi la mitad que antes de la crisis. Además, la economía española muestra superávit y el Banco Central Europeo podría bajar los tipos de interés. Todo esto crea un entorno más sólido y equilibrado para la compraventa.
El reto del precio y la falta de vivienda nueva
El estudio de Forcadell y la Universidad de Barcelona prevé unas 850.000 operaciones en 2025, una cifra histórica. Sin embargo, los precios continúan subiendo y podrían aumentar hasta un 8% el próximo año. Ese encarecimiento puede enfriar el ritmo de ventas. Mientras tanto, la construcción de vivienda nueva sigue siendo escasa y no cubre la demanda real. Por tanto, los jóvenes son hoy protagonistas de un mercado activo, pero desigual, sostenido por la ayuda familiar y la falta de alternativas en alquiler.
Fuente: ElEconomista
