En un contexto de transformación acelerada del sistema de pagos, marcado por la rápida expansión de los pagos instantáneos, el aumento del crimen financiero y el debate en torno al euro digital, entrevistamos a José Luis Langa, director corporativo de Iberpay, la infraestructura clave que conecta y facilita los pagos entre cuentas bancarias para el sistema bancario español y europeo.
En esta conversación, Langa analiza la evolución de los pagos en España, los beneficios asociados a la inmediatez, el papel de Iberpay en un ecosistema de pagos cada vez más relevante y competitivo o las implicaciones estratégicas del euro digital para el futuro del sistema financiero.
¿Qué transformaciones más relevantes está viviendo la infraestructura de pagos en España en este momento?
La principal transformación que ha experimentado el ámbito de los pagos en los últimos años es el extraordinario éxito que están teniendo los pagos instantáneos, que se empezaron a ofrecer en España en el año 2017. Antes, los pagos entre cuentas se procesaban de lunes a viernes, en ficheros y con horarios ciertamente limitados. Desde 2017, los ciudadanos y las empresas pueden realizar sus pagos entre cuentas bancarias a cualquier hora del día, todos los días de la semana, incluido festivos, con la enorme ventaja de que los fondos enviados están disponibles para el beneficiario en menos de medio segundo, aunque el estándar europeo permite hasta 10 segundos. Por ejemplo, Bizum utiliza esta infraestructura de transferencias instantáneas de Iberpay, que facilita el procesamiento y liquidación de los pagos que se realizan a través de este exitoso y popular servicio.
Además, como España es uno de los países que pertenecen a la zona única de pagos en euros, por sus siglas en inglés (Single Euro Payments Area o SEPA), estos pagos en euros también pueden intercambiarse entre cualquiera de los 41 países europeos adheridos a esta iniciativa, facilitando y acelerando los pagos en euros entre cientos de millones de cuentas de personas, empresas y administraciones públicas. Iberpay, a través de sus enlaces con otros procesadores de pago europeos, garantiza que sus participantes puedan intercambiar sus pagos, no sólo las transferencias instantáneas, sino también los adeudos y transferencias tradicionales, con estos 41 países de la zona SEPA con las mismas condiciones y reglas que rigen para los pagos nacionales.
Otra transformación que hemos observado recientemente es la creciente importancia estratégica que se concede a los propios pagos, que ya no son tratados como una pura transacción técnica y económica. Cada vez más países consideran que los pagos resultan una función de extraordinaria importancia estratégica, puesto que facilitan el buen funcionamiento de la economía y el comercio, además de suponer una valiosa fuente de información sobre la capacidad financiera y de pago de ciudadanos y empresas. Muchos países, entre ellos España, han pasado a considerar a sus sistemas de pago como infraestructuras críticas, comparables a las que gestionan la energía o las telecomunicaciones, puesto que todas ellas resultan absolutamente esenciales para asegurar el buen funcionamiento de un país.
Pese a esta importancia estratégica, alrededor del 60% de los pagos electrónicos en Europa se realizan con tarjetas, que están dominadas por marcas estadounidenses como Visa o Mastercard, lo que pone de manifiesto una fuerte dependencia de actores no europeos. Por ello, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo han incluido en sus estrategias sobre pagos el de crear una alternativa plenamente europea a las tarjetas que esté basada en el uso de los pagos instantáneos. Europa, la alianza de Bizum con otros servicios de pago similares en otros países SEPA, va exactamente en esta dirección de facilitar una solución paneuropea de pagos que, además de ofrecer un excelente servicio a los consumidores y comercios, permita que Europa adquiera una plena autonomía estratégica en pagos.
La puesta en marcha del servicio OCT Inst, que facilita el procesamiento de pagos internacionales al permitir transferencias casi instantáneas cuando uno de los extremos de la operación está fuera de la zona SEPA, también responde a otra de las líneas de la estrategia europea que persigue mejorar los pagos transfronterizos intercambiados con otras áreas monetarias distintas del euro.
Por último, la resiliencia y la sostenibilidad siguen siendo cuestiones fundamentales en el ámbito de los pagos. Por un lado, la exigencia de instantaneidad hace que los sistemas deben estar listos para operar en todo momento, lo que requiere que haya unos sistemas tecnológicos muy robustos que aseguren los mejores estándares de continuidad del negocio. Por otro lado, los pagos entre cuentas resultan más sostenibles que otros medios de pago como el efectivo o los pagos con tarjetas, puesto que no requieren el uso de instrumentos físicos para su funcionamiento.
Para afrontar con garantías estos retos, Iberpay lanzó el pasado año su nueva plataforma Nextia, una infraestructura de última generación, “cloud-ready”, altamente resiliente, escalable y sostenible, diseñada para procesar pagos en tiempo real con altos estándares de disponibilidad y eficiencia. Nextia está preparada para la incorporación de nuevos casos de uso y futuras ampliaciones de capacidad, dando así respuesta a la demanda y uso masivo de los pagos instantáneos previsto por parte de ciudadanos, empresas y administraciones públicas.
Los pagos instantáneos están ganando peso entre particulares y empresas. ¿Qué impacto están teniendo en la operativa bancaria y en el sistema financiero en su conjunto?
En estos nueve años que llevan en funcionamiento, los pagos instantáneos han transformado la vida cotidiana de los ciudadanos y la operativa empresarial llegando a cambiar nuestros hábitos e incluso nuestro lenguaje a la hora de hacer pagos. ¡Te hago un bizum! es una expresión que apenas tiene unos años de vida, pero que se ha generalizado en nuestro país y cada vez más tesoreros de empresa conocen las enormes posibilidades que les ofrecen los pagos instantáneos.
Antes de la puesta en marcha de los pagos instantáneos, para realizar movimientos de fondos se debía recurrir al efectivo o realizar transferencias tradicionales, lo que suponía retrasos de días hasta que el dinero estaba disponible para el beneficiario. Ahora, el uso de las transferencias instantáneas facilita estos pagos, que también se utilizan cada vez con mayor frecuencia para hacer pagos en el comercio electrónico. En breve, estos pagos instantáneos entre cuentas bancarias también se podrán utilizar en el comercio físico con lo que los ciudadanos contarán con una alternativa plenamente española al uso de tarjetas. De esta manera, no sólo se dará cumplimiento a la estrategia de pagos europea, sino que los consumidores tendrán más alternativas y opciones para realizar sus pagos; y esta mayor competencia deberá redundar en menores costes, mayor resiliencia y una mejor experiencia de usuario.
Por otro lado, la generalización de los pagos instantáneos incrementa de forma notable la velocidad de circulación del dinero, reduce los retrasos de liquidación para todos los agentes económicos y mejora apreciablemente la eficiencia del sistema de pagos, lo que según diversos estudios podría estar incrementado ya el PIB español en algunas décimas.
En resumen, la puesta en marcha de los pagos instantáneos ha requerido inversiones muy elevadas para el sistema financiero, pero su uso masivo está redefiniendo cómo operan los propios bancos, las empresas y los ciudadanos, haciendo que nuestro sistema financiero sea mucho más rápido y eficiente en línea con las demandas de una sociedad crecientemente digital.
¿Hasta qué punto el auge de los pagos inmediatos puede acelerar la pérdida de uso del efectivo? ¿Cree que ambos modelos convivirán durante bastante tiempo?
En mi opinión, el efectivo va a seguir coexistiendo con otros medios de pago digitales en los próximos años y la clave de esta convivencia se encuentra en que los ciudadanos, empresas y administraciones públicas puedan elegir en cada caso y en cada momento qué instrumento de pago les resulta más conveniente.
Aunque el efectivo mantiene ciertas ventajas como su aceptación universal, la posibilidad de seguir operando sin conexión o su accesibilidad para todo tipo de colectivos, su uso se viene reduciendo de manera paulatina en los últimos años debido a la mejor experiencia de usuario que suelen ofrecer otras soluciones digitales.
En los pagos entre particulares, soluciones como Bizum ya han desplazado en buena medida al efectivo como medio favorito de los españoles para realizar estos pagos. Sin embargo, la próxima introducción de los pagos instantáneos en el comercio físico no parece que vaya a afectar excesivamente al uso del efectivo y lo que resulta más probable es que se produzca una creciente competencia entre el uso de tarjetas y Bizum para realizar estos pagos en el comercio, quedando el efectivo como un instrumento de nicho para ciertos colectivos y casos de uso, además de su uso como depósito de valor, ante emergencias o para garantizar la privacidad en determinadas transacciones.
La inmediatez aporta eficiencia, pero también reduce el margen de reacción ante errores o fraudes. ¿Qué riesgos específicos introducen los pagos instantáneos?
El riesgo más grave que introducen los pagos instantáneos es que se envíen los fondos a un número de cuenta equivocado, debido a un error humano o ante casos de fraudes y estafas. Para eliminar este riesgo, Iberpay pone a disposición de sus entidades y empresas una herramienta de alto valor, denominada Valitic, que permite verificar la cuenta del beneficiario comprobando en tiempo real la titularidad de cualquier cuenta bancaria emitida en España y confirmar de forma instantánea la correspondencia entre el CIF, NIF o NIE del titular de una cuenta con el IBAN de dicha cuenta.
Por otro lado, la rapidez con que se realizan los pagos instantáneos hace que, en ocasiones, sean utilizados por los defraudadores, moviendo los fondos de manera inmediata a cuentas receptoras, que a su vez los remiten a otras cuentas con el objetivo de dificultar el rastro del dinero. Iberpay, al ser la infraestructura central de los pagos entre cuentas en España, tiene la información sobre todas las transacciones realizadas en el sistema, lo que le permite ofrecer soluciones como Payguard utilizado por todas las entidades financieras españolas, para compartir información en tiempo real, recuperar fondos en operaciones ilícitas o fraudulentas y mejorar los propios sistemas antifraude de las entidades aportando la información del conjunto del sector que tiene Iberpay.
¿Está evolucionando la gestión del fraude al mismo ritmo que los nuevos medios de pago? ¿Dónde identifica hoy los principales puntos de vulnerabilidad?
La principal vulnerabilidad en temas de fraude son las personas, que están expuestas a ingeniería social, llamadas telefónicas maliciosas y todo tipo de ataques a través de correo, redes sociales o mensajes.
Aunque creo que hay una creciente concienciación entre los ciudadanos sobre la importancia crítica que tiene no revelar información sensible o no acceder a enlaces que no sean de total confianza, el crimen financiero es especialista en utilizar toda la información y herramientas que están a su alcance para crear una enorme presión y urgencia sobre las personas hasta conseguir sus objetivos. En mi opinión, resulta urgente mejorar la cultura financiera para todos los grupos sociales y segmentos de edad, además de frenar el acceso que tiene el crimen financiero a herramientas como el teléfono, internet o las redes sociales, detectando, prohibiendo y penalizando cualquier uso ilegítimo.
En este contexto de creciente preocupación por el fraude, las estafas y el crimen financiero, Iberpay ofrece a los bancos y empresas herramientas como Valitic y Payguard que permiten reducir estas vulnerabilidades utilizando para ello la colaboración entre entidades y explotando la valiosa información que aportan los miles de millones de pagos procesados cada año por la compañía.
¿Qué papel desempeña hoy Iberpay dentro del sistema de pagos español y cómo ha evolucionado en los últimos años?
Iberpay gestiona el sistema nacional de pagos, infraestructura especializada en el procesamiento, compensación y liquidación de los instrumentos de pago basados en la cuenta corriente bancaria: transferencias tradicionales, transferencias instantáneas, adeudos, cheques, traspasos y efectos. Igualmente, Iberpay desempeña un papel clave en la distribución del efectivo a las entidades financieras españolas y, como ya se ha mencionado, presta otra serie de servicios tecnológicos y de intercambio de información de alto valor añadido en el ámbito de los pagos como Valitic o Payguard.
Iberpay conecta a los bancos, las empresas y los ciudadanos para procesar y liquidar sus pagos, cumpliendo así una misión crítica y esencial en una sociedad desarrollada, al facilitar la circulación de fondos entre las cuentas corrientes bancarias de los diferentes agentes económicos, sosteniendo así la actividad económica del país. Además, Iberpay facilita que los bancos españoles puedan intercambiar pagos con los 41 países adheridos a SEPA en similares condiciones a las que se hace a nivel nacional.
Para dar una idea de su relevancia, Iberpay procesa una media cercana a los 15 millones de operaciones diarias, aunque en determinados días, fundamentalmente a finales y comienzos de mes, esta cifra se duplica hasta los 30 millones. Con ser estas cifras muy llamativas, el dato que destaca la relevancia de Iberpay en la economía, ess que el valor total de los fondos que se procesan y liquidan duplica ampliamente el PIB español.
Además, Iberpay mantiene una permanente cooperación con las instituciones, bancos y empresas que conforman el sistema financiero y los sistemas de pagos con la finalidad de proporcionar al mercado soluciones sectoriales armonizadas bajo las mejores prácticas técnicas y operativas, siendo un colaborador activo del Banco de España y del Comité Nacional de Pagos. Y nuestro papel no se limita al ámbito puramente nacional, puesto que Iberpay también procesa las operaciones de los bancos andorranos, preside la Asociación Europea de Procesadores de Pagos (EACHA) y colabora activamente en el ámbito de los pagos con organismos como el Banco Central Europeo (BCE), el Consejo de Pagos Europeo (EPC), SWIFT o el Banco de Pagos Internacionales (BIS).
En un ecosistema cada vez más abierto, con fintech, big tech y nuevos proveedores de servicios de pago, ¿cómo puede Iberpay seguir siendo una infraestructura clave?
Iberpay percibe a estos nuevos actores como nuevas oportunidades para seguir evolucionando e innovando en el ámbito de los pagos. Desde el año 2020, Iberpay admitió que las entidades fintech pudieran operar en condiciones similares a los bancos, lo que aumenta la competencia y la innovación en pagos, permitiendo así que se cubran casos de uso no atendidos por las entidades más tradicionales.
En mi opinión, Iberpay mantendrá su relevancia y seguirá siendo una infraestructura clave para el procesamiento de los pagos en España y en Europa si conserva sus actuales niveles de eficiencia, conectividad y capacidad para ofrecer soluciones que aporten verdadero valor para sus entidades y los clientes de éstas.
¿Qué cambios estratégicos, tecnológicos u operativos ha tenido que abordar Iberpay para adaptarse a esta nueva etapa de los pagos?
Iberpay, en su papel de infraestructura de pagos española, ha evolucionado en poco tiempo para dar respuesta a una economía crecientemente digital en la que la inmediatez, la resiliencia y la seguridad resultan elementos esenciales. La gestión del fraude y la creciente regulación de los pagos también han supuesto importantes retos para nuestra compañía, que ha tenido que adaptarse a un entorno mucho más competitivo y con nuevos retos como la sostenibilidad, la continuidad de negocio, la ciberseguridad o la amenaza constante del crimen financiero. En este ámbito cada vez más exigente, Iberpay ha conseguido reforzar su relevancia manteniendo los máximos niveles de eficiencia, conectividad y capacidad de innovación.
Un cambio tecnológico de especial importancia para adaptarse a este nuevo entorno es la reciente puesta en marcha por parte de Iberpay de una nueva plataforma de procesamiento de última generación, “cloud‑ready” y basada en microservicios, llamada Nextia, diseñada para procesar pagos en tiempo real con una mínima latencia y una resiliencia muy superior a la de los modelos tradicionales. Nextia cuenta con un tercer centro de proceso en la nube, que permite gestionar grandes picos de operaciones, como los que se producen a finales de mes, convirtiéndose en uno de los pilares que permiten garantizar una alta disponibilidad tecnológica con elevados niveles de eficiencia, rapidez, escalabilidad y seguridad.
Otra de las estrategias clave de Iberpay se centra en la cuidadosa gestión que realiza de la ingente cantidad de datos que procesa, aplicando criterios estrictos de calidad, trazabilidad y seguridad para reforzar la resiliencia operativa, mejorar la monitorización de las operaciones en tiempo real y facilitar el desarrollo de nuevos servicios informacionales de valor añadido para el sector financiero.
¿Qué implicaciones podría tener la introducción del euro digital para las entidades bancarias y para la estructura actual del sistema de pagos?
El euro digital está en fase de diseño y su objetivo es el de complementar al dinero físico, ofreciendo una forma de dinero público más adecuado que el efectivo para una economía crecientemente digital.
La puesta en marcha del euro digital plantea algunas oportunidades y también elevados riesgos para el sector financiero cuya materialización dependerá de su diseño final; aunque lo que parece claro es que va a requerir de elevadas inversiones para el Eurosistema, para el sistema financiero europeo y para la sociedad en su conjunto. Por contra, sus beneficios no resultan demasiado evidentes en una sociedad como la europea que ya cuenta con unos sistemas de pago muy innovadores y avanzados, además de una adecuada aceptación y accesibilidad del efectivo. En cualquier caso, el éxito en su caso del euro digital va a depender de su diseño, funcionalidades y de la experiencia de uso que pueda ofrecer a ciudadanos y empresas.
Algunas voces alertan de posibles efectos sobre la desintermediación bancaria. ¿Le parece un riesgo real, limitado o sobredimensionado?
De nuevo, el riesgo de desintermediación bancaria que plantea el euro digital va a depender de las decisiones de diseño que finalmente se vayan a adoptar y, particularmente, de los límites de tenencia que se vayan a decidir. Si se permite que ciudadanos y empresas puedan mantener cantidades elevadas de euros digitales, es evidente que podrían reducirse de forma relevante los depósitos bancarios, lo que limitaría la capacidad de préstamo de los bancos y habría repercusiones relevantes sobre la rentabilidad de las entidades y las condiciones de financiación que se podrían ofrecer a la economía real.
Por tanto, la posible desintermediación bancaria del euro digital resulta un riesgo muy real para el sistema financiero europeo, aunque también parece claro que este riesgo podría mitigarse y controlarse mediante decisiones de diseño del propio euro digital.
Los defensores del efectivo advierten que el euro digital podría aumentar el control sobre los pagos de los ciudadanos. ¿Considera que esa preocupación está justificada?
Una vez más, esa preocupación podría estar justificada, o no, dependiendo del diseño final que tenga el euro digital, cuya operativa podría garantizar cierta privacidad en los pagos, aunque también podría mantener un registro y control pleno sobre todas las operaciones realizadas y los saldos mantenidos. Lo que está claro es que el euro digital va a permitir, al menos teóricamente, mantener una trazabilidad de su operativa, por lo que el riesgo de control es real, aunque su materialización dependerá de las decisiones regulatorias y técnicas que se puedan adoptar en su momento por el Eurosistema.
¿Qué papel cree que seguirá desempeñando el efectivo en los próximos años?
El Eurosistema, como entidad encargada de la emisión del euro, ha ratificado recientemente su compromiso de mantener el efectivo en el futuro y asegura que pagar con dinero físico emitido por el banco central va a ser siempre una opción para los ciudadanos, lo que le obliga a asegurar la disponibilidad, accesibilidad y aceptación del efectivo como medio de pago y depósito de valor.
En consecuencia, considero que el efectivo va a seguir manteniendo un papel relevante en los próximos años al ofrecer confianza, privacidad, inclusión a la vez que resulta un medio de pago público y universal. Sin embargo, su uso habitual como medio de pago se viene reduciendo de forma paulatina en los últimos años debido a la conveniencia y mejor experiencia de usuario que ofrecen las soluciones de pagos digitales.
Por todo ello, mi apuesta es que en el futuro seguirá habiendo un modelo de coexistencia y complementariedad entre el efectivo y los pagos digitales donde las preferencias y hábitos de pago que tengan los ciudadanos, empresas y administraciones públicas serán los que marquen su uso real, aunque éste sea reducido para determinados casos de uso y segmentos de población, como mecanismo de acumulación de valor o como último sistema de respaldo y contingencia para realizar pagos.
Mirando a medio y largo plazo, ¿cómo imagina el sistema de pagos en España y en Europa?
El sistema de pagos en España y en Europa está evolucionando de manera irreversible hacia una mayor rapidez, sostenibilidad y generalización de los pagos instantáneos, en competencia con el uso de tarjetas, para empresas, ciudadanos y administraciones públicas. También imagino que en pocos años habrá un uso cada vez más habitual de las solicitudes de pago como complemento de los adeudos directos y para facilitar el intercambio y pago de las facturas electrónicas.
Con un enfoque más tecnológico, creo que los pagos podrán ser programables, se podrán iniciar por agentes de inteligencia artificial y se volverán cada vez más automáticos, embebidos e invisibles, puesto que lo más relevante estará ofrecer una gran experiencia de usuario y una plena seguridad a la hora de hacer nuestras compras. También espero que las ventajas que hoy presentan los pagos en euros dentro del área SEPA en términos de rapidez, bajo coste, accesibilidad y transparencia se puedan aplicar también a los pagos transfronterizos intercambiados con otras áreas monetarias.
Finalmente, espero que aumente de manera relevante la cultura financiera de los ciudadanos, puesto que va a ser esencial para su toma de decisiones en materia de pagos, ahorro, endeudamiento y protección frente al crimen financiero. Y, por supuesto, imagino que Iberpay continuará siendo un nodo neurálgico de primer nivel en la red de pagos mundiales, un proveedor de total confianza del sector para pagos y servicios informacionales; y, en definitiva, una pieza absolutamente clave dentro de la infraestructura financiera en España y Europa.
En resumen
La infraestructura de pagos en España ha evolucionado hacia la inmediatez, la resiliencia y la seguridad, con Iberpay como eje central. Los pagos instantáneos están transformando la operativa bancaria y la relación con el efectivo, que seguirá coexistiendo con nuevos métodos digitales. La gestión del fraude y la regulación han avanzado para adaptarse a nuevos riesgos. Iberpay refuerza su papel en un ecosistema abierto, manteniendo eficiencia, conectividad y capacidad de innovación. El euro digital plantea oportunidades y riesgos que dependerán de su diseño. A largo plazo, los pagos serán más rápidos, automatizados e integrados, con una creciente relevancia de la educación financiera.
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