El fantasma de la crisis financiera de 2008 parece volver a asomar en Wall Street. La reciente quiebra de Tricolor Holdings, una financiera especializada en préstamos subprime para la compra de coches, ha generado alarma entre los grandes bancos como JP Morgan, Barclays y BlackRock. La caída de esta entidad ha puesto en evidencia los riesgos de la titulización de créditos y cómo un prestamista de nicho puede contagiar al sistema financiero.
Factores como los altos tipos de interés, el debilitamiento del mercado laboral y las políticas de deportación han incrementado la morosidad entre clientes de bajos ingresos, exacerbando la tensión en el sector. Los bonos respaldados por estos préstamos —conocidos como ABS— están mostrando grietas, y varios analistas advierten que Tricolor podría ser un “canario en la mina” para los créditos subprime de autos.
Más detalles en nuestra revista.
Te recomendamos la siguiente noticia sobre: Incendios en España: vidas y hogares en juego
