Inflación persistente, mercados volátiles y mayor preocupación por el futuro financiero han reactivado el debate sobre cómo ahorrar e invertir mejor. En esa conversación, más allá de productos y rentabilidades, suele haber un factor decisivo: el comportamiento del inversor. Para abordar los retos actuales y desmontar algunos mitos recurrentes, hablamos con Pablo Tellería (InbestMe) sobre educación financiera, planificación y cómo actuar cuando llegan las inevitables “semanas rojas”.
“El éxito de una inversión no depende tanto de las cifras iniciales como del comportamiento, la disciplina y la regularidad en las aportaciones.”
Por Carlos Angola Mannucci
InbestMe y su perfil de clientes
¿Qué es InbestMe y cómo trabaja con sus clientes?
InbestMe es una agencia de valores regulada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Somos una empresa prácticamente digitalizada, pero nos diferenciamos de otras plataformas porque ofrecemos una atención personalizada para distintos tipos de carteras.
Además, contamos con un servicio “Plus”, en el que asignamos un gestor personal al inversor. Combinamos la parte digital con la humana porque creemos que el cliente debe sentirse seguro hablando con una persona, no solo con una máquina.
¿Cuáles son vuestros perfiles de clientes?
Tenemos todo tipo de perfiles. Por un lado, están los jóvenes que comienzan con una cantidad mínima y realizan aportaciones mensuales periódicas. Por otro, perfiles senior, procedentes de banca privada o inversores que nos ven como una alternativa eficiente. Finalmente, también trabajamos con inversores institucionales o clientes con patrimonios más elevados.
Educación financiera: diagnóstico y propuestas
¿Por qué España se encuentra en la cola en educación financiera?
En gran parte, porque a las generaciones mayores nunca se les enseñó ni se les acompañó en temas financieros. Tradicionalmente, se les acostumbró a comprar una vivienda y a ahorrar en una cuenta corriente, pero sin una verdadera planificación financiera.
No obstante, estamos mejor que hace 15 o 20 años. Actualmente existen muchas más iniciativas que están mejorando la cultura financiera en nuestro país.
Si nos enfocamos en el sector educativo, ¿qué cambios deberían plantearse para fomentar la cultura financiera?
Se habla mucho de incorporar asignaturas de educación financiera en edades tempranas, aunque también existe cierta oposición a ello.
Lo importante sería inculcar progresivamente conceptos básicos: qué implica llevar la economía de un hogar, qué es una nómina, cómo funciona una tarjeta de crédito o qué significa ahorrar e invertir. Estos aprendizajes deben evolucionar con la edad, porque en materia financiera nunca se deja de aprender.
Mitos habituales y primeros pasos
¿Cuáles son los mitos más comunes cuando se habla de invertir?
Existen principalmente dos grandes mitos. El primero es creer que invertir te hará rico rápidamente. El segundo es pensar que no se debe invertir porque es demasiado arriesgado.
En realidad, lo verdaderamente arriesgado suele ser la actitud y el comportamiento de la persona al invertir. La falta de disciplina o tomar decisiones impulsivas es mucho más peligroso que el mercado en sí.
Para alguien que quiere empezar a invertir, ¿qué le recomendarías?
Lo primero es ahorrar y contar con un fondo de emergencia que le permita dormir tranquilo. A partir de ahí, es fundamental marcarse objetivos claros.
Después, una buena opción puede ser apostar por fondos de inversión diversificados e indexados, que permiten reducir riesgos y construir una estrategia a largo plazo.
Si una persona quiere empezar con 100 euros, ¿es posible obtener ganancias? ¿Qué pasos debería seguir?
El primer paso es felicitarla por dar el paso. El segundo, asegurarse de contar con un fondo de emergencia.
Es cierto que 100 euros pueden parecer una cantidad pequeña, pero todo depende del tiempo y de la constancia. El éxito de una inversión no depende tanto de las cifras iniciales como del comportamiento, la disciplina y la regularidad en las aportaciones. Antes que los números, está la actitud del inversor.

Volatilidad: cómo actuar en “semanas rojas”
Cuando llegan las “semanas rojas”, ¿cómo debe actuar el inversor?
Si la planificación se ha hecho correctamente, no debería hacer nada. El inversor debe aprender a convivir con las semanas rojas, porque forman parte del sistema. Las caídas son inevitables.
¿Cómo gestionáis una crisis cuando un cliente quiere tomar una mala decisión?
En primer lugar, le explicamos nuestro punto de vista con información, datos y estadísticas. Queremos que tome su decisión basándose en la mejor información posible. Sin embargo, siempre dejamos claro que la decisión final es suya.
¿Y cuando la bolsa cae con fuerza?
Desde el primer momento, nuestros clientes reciben formación, webinars y recomendaciones sobre cómo actuar en estos escenarios. Estas situaciones forman parte del camino del inversor.
Aunque insistimos en que, en muchos casos, lo más adecuado es no hacer nada y mantener la estrategia, entendemos que emocionalmente no es sencillo. El mercado, históricamente, termina recuperándose, pero lo peor que puede hacer un inversor es tomar decisiones en caliente.
Inflación y coste de oportunidad del dinero parado
¿Qué mensaje darías a quienes mantienen su dinero en la cuenta corriente?
A quienes no mueven su dinero de la cuenta, les diría que comprendan que ese ahorro pierde valor con el tiempo. En diez años, el poder adquisitivo puede reducirse de forma significativa debido a la inflación.
Es importante buscar plataformas seguras, reguladas y supervisadas, y entender que el dinero puede perder entre un 3 % y un 4 % de su valor anual si no se pone a trabajar.
La inversión rara vez se decide en una tabla de rentabilidades: se decide en la disciplina, la planificación y la capacidad de sostener una estrategia cuando el mercado se complica. En un país donde históricamente ha primado el ahorro pasivo, el mensaje es claro: mejorar la cultura financiera no solo es aprender conceptos, sino entrenar hábitos.
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