En este episodio de No Surrender Podcast, Simón Lee nos explica por qué la innovación corporativa falla más por la forma de plantear los retos que por falta de ideas. Con experiencia en innovación abierta, videojuegos y diseño de producto, Simón desglosa cómo empresas como Repsol o Enel logran que la colaboración con startups genere resultados reales, evitando bloqueos internos, confusión semántica y “No Inventado Aquí”.
Innovar sin retar al vacío
Simón advierte que un reto mal definido puede paralizar cualquier proyecto. Por ejemplo, frases como ‘queremos algo más innovador, eficiente y sostenible’ suelen traducirse en vaguedad. Esto bloquea la acción. La clave está en formular problemas medibles, con datos, no con adjetivos. Antes de buscar soluciones, hay que ser preciso sobre qué se quiere resolver y cómo se medirá el impacto.
El dueño del reto: nombre y apellido
“Si el reto no tiene dueño, no existe”, dice Simón. No basta con asignarlo a un departamento. En cambio, debe haber una persona responsable, con autoridad y compromiso. Esta persona actúa como sponsor del proyecto. Por lo tanto, se reducen las fricciones internas, se aclaran las prioridades y la innovación avanza sin bloqueos burocráticos.
Sabotear antes que señalar
Una práctica sorprendentemente eficaz es “ser saboteador de tu propia empresa”: en lugar de buscar culpables, se analizan los puntos donde los procesos o productos pueden fallar. Esto genera conversación honesta, detecta problemas reales y abre la puerta a soluciones externas sin miedo a la crítica interna.
Venture Client: corporación como cliente de riesgo
Simón explica que para probar innovación sin miedo, la corporación debe actuar como “cliente de riesgo” de la startup, un enfoque conocido como Venture Client. Esto permite experimentar con nuevas soluciones, medir resultados reales y atraer a los mejores proveedores, siempre con reglas claras sobre propiedad intelectual y gobernanza por fases.
Reglas de oro para innovar en corporaciones
Simón resume las claves para que la innovación funcione:
- Dueño del reto: nombre y apellido, no un departamento.
- Datos, no adjetivos: problemas medibles en lugar de aspiraciones vagas.
- IP y gobernanza claras: seguridad para startups y la corporación.
Con estas reglas, la innovación deja de ser un ejercicio de postureo y se convierte en un proceso estratégico con impacto real.
Mensaje final
La innovación corporativa no es suerte ni creatividad infinita: es claridad, precisión y responsabilidad. Definir bien los retos, asignar sponsors concretos y establecer reglas claras de colaboración son los ingredientes para que las ideas se conviertan en resultados tangibles.
Episodio disponible en YouTube, Spotify, Podimo e iVoox.
